Anfibios.

En los estudios realizados, se han registrado 4 especies para la zona estudiada, las cuales son: Bufo variegatus Günther, 1870 (Familia Bufonidae); Alsodes australis Formas, Úbeda, Cuevas, Núñez, 1997 (Familia Cycloramphidae); Atelognathus sp. y Batrachyla antartantica Barrio, 1967 (Familia Ceratophryidae).

Dentro de la taxonomía vigente, la familia Bufonidae es cosmopolita y está representada en Chile por el género Bufo (Veloso, 2006). Las especies de este género se distribuyen en Chile desde el altiplano de la región de Arica y Parinacota hasta la Patagonia de la Región de Magallanes y Antártica Chilena (Méndez & Correa, 2006). Precisamente, la especie de distribución más austral del género es Bufo variegatus, que en Chile habita desde la Región de la Araucanía por las laderas andinas y más al sur desde el nivel del mar hasta los 1.000 m.s.n.m. (Veloso & Navarro, 1988).

La familia Cycloramphidae incluye al género Alsodes (Frost, 2007), cuya distribución es cis – trans andina. En Chile existen 14 especies, de las cuales 11 son endémicas (Cuevas y Formas, 2005; Méndez y Correa, 2006), distribuidas desde la zona central (32º S aprox.) hasta la Patagonia (47º S), de las cuales la especie de distribución más austral es Alsodes australis (41 – 47 º S) (Formas et al, 1997).

La familia Ceratophryidae está representada en esta área por los géneros Atelognathus y Batrachyla. Batrachyla es un género con 4 especies en Chile (Méndez & Correa, 2006), distribuidas desde Chile central hasta la Patagonia (33 – 48 º S). Batrachyla antartandica habita en Chile desde la Región de los Lagos hasta la Región de Magallanes y la Antártica chilena (Díaz-Páez & Ortiz, 2003). Atelognathus es un género presente en Argentina y Chile, desde la provincia de Neuquén y Río Negro en Argentina (38º S) hasta la Patagonia chileno argentina (49º S) (Lynch, 1978). Dentro del área de estudio se registró la presencia de una especie que no pudo ser determinada por sus caracteres morfológicos, por lo que se procedió a realizar análisis de cariotipos y protocolos moleculares que concluyen afinidad de los individuos muestreados con este género, pero sin evidencia cierta de que se trate de una de las tres especies de Atelognathus conocidas para Chile.

Respecto a la representatividad de estas especies en nuestro país, Laguna Caiquenes posee el 29% de las especies potenciales de encontrar en la región de Aysén (Mella, 1999), y el 6,9% de la riqueza nacional (Cuevas y Formas, 2005; Méndez y Correa, 2006).

Respecto a la categoría de conservación, en base a la Ley de Caza y su reglamento (Gobierno de Chile, 2005), dos de las especies registradas están en categoría fuera de peligro (B. variegatus y B. antartandica), una está registrada en el listado, pero no evaluada (A. australis). La cuarta especie, perteneciente al género Atelognathus debe primero aclarar su posición taxonómica para ser ingresada en cualquier listado oficial.

Respecto al uso del hábitat, puede mencionarse que los anfibios de Laguna Caiquenes habitan turberas, bosques y arroyos de bosque, siendo el ambiente de arroyo el que presenta el mayor número de especies, con el 75% de la riqueza total; bosque y turbera muestran un 50% de las especies presentes; y por último ambiente de laguna sin evidencia de presencia de anuros. En términos generales todas las especies son generalistas cuando su hábitat se define en base a criterios vegetacionales, así lo demuestra el hecho de que tres de las cuatro especies presentes habitan al menos dos de los tres ambientes que registraron presencia de anuros. Por otro lado Atelognathus sp., es la única que habita sólo ambiente de arroyo, lo que resulta afín con su conducta acuática.

En terreno fue identificado un quinto ambiente, de origen artificial, donde fueron observadas numerosas larvas. Este ambiente corresponde a una externalidad producida por la construcción de la carretera donde se apoza agua en un costado del trazado de la carretera, que se va evaporando con el avance de la primavera y el verano. En un mismo día de muestreo, con observaciones de minutos de diferencia se observa que en agua de arroyo la temperatura es de 9,1º C mientras que en estas pozas la temperatura fue de 20, 5º C. Estas características de desecación y mayor temperatura que las aguas situadas en ambientes naturales, condicionan un desarrollo larval diferente que el de aquellas larvas de pozas permanentes y menor temperatura. La desecación de las pozas acelera el momento de la metamorfosis para los individuos, con el costo de hacerlo a menor tamaño y por ende desarrollar extremidades más cortas y con menor musculatura, lo que repercute en su capacidad de salto (Richter – Boix et al, 2006). Además larvas expuestas a una mayor temperatura durante su desarrollo muestran menor capacidad de salto cuando son postmetamórficos (Álvarez y Nicieza, 2002). Al disminuir su capacidad de salto y locomoción, un individuo podría por ejemplo encontrarse en condiciones desfavorables frente al escape de un predador en comparación con otro individuo de igual edad, pero mayor tamaño.

La construcción de la carretera ha generado tres tipos de consecuencias para los anfibios. La primera es la evidente fragmentación de su hábitat al talar una franja de bosque, el carácter positivo o negativo de este hecho dependerá de si se perdió o no conectividad entre poblaciones, tarea que requiere de mayor investigación de campo y laboratorio. La segunda consecuencia se refiere a la creación de pozas de remanso en el inicio y fin de las tuberías que sirven de puente para cruzar los numerosos arroyos que atraviesan la carretera en este tramo. En este caso la externalidad es positiva, ya que en estas pozas los adultos encuentran condiciones óptimas para su reproducción, además de presumir que los adultos cruzan estos tubos sin inconvenientes. Sin embargo el peligro latente de contaminación de estos sitios por basura u otro contaminante de origen químico, sugiere que para reforzar esta interacción positiva y mantener en óptimas condiciones la calidad del agua de estas pozas se podrían construir barreras de protección que entregasen mayor refugio a estos sitios. La tercera consecuencia se relaciona con la construcción de la carretera, la que generó pozas temporales y artificiales en lugares desprovistos de vegetación por lo que el suelo posee baja capacidad de permeabilidad en estos sectores. Es así como ante las abundantes lluvias de la época invernal, se forman pozas que disminuyen de tamaño a medida que se acerca el fin de la temporada estival. Si bien, podría pensarse que es una ventaja, al generar más pozas para la reproducción, la existencia de pozas de distinta calidad podría afectar el desarrollo larval de estos organismos, ya que algunos individuos pueden verse atraídos a reproducirse en las pozas artificiales,  ambientes suboptimos que serían desfavorables para el desarrollo y posterior supervivecia de los postmetamórficos. Si bien, esto habría que documentarlo en terreno, existe una abundante literatura que demuestra este patrón en anfibios.

Aquí se pueden descargar dos publicaciones relacionadas con el trabajo desarrollado por Aumen, la primera es una publicación en la revista Froglog, referida al trabajo con la escuela “Pioneros del Sur” de Villa O´Higgins (descargar aquí). El segundo artículo fue publicado en Revista Chilena de Historia Natural,  está referido a la especie Chaltenobatrachus grandisonae y sus actividades reproductivas, sobre la base de estudios realizados en el Área de Conservación Laguna Caiquenes (descargar aquí).

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