Bosque siempreverde de Nothofagus betuloides (Coigüe de Magallanes)

Foto: Patricio Saldivia

Foto: Patricio Saldivia

Formación boscosa densa alta dominada por Nothofagus betuloides (Coigüe de Magallanes) que alcanza entre 20 y 25 metros de altura y un 50 % de cubrimiento, acompañado frecuentemente de Drimys winteri (canelo) de 8 a 10 metros de altura y un 40 % de cubrimiento vegetacional. Otras especies acompañantes en el tipo biológico arbóreo corresponden a Maytenus magellanica (leña dura) y Podocarpus nubigena (mañío).

El tipo biológico leñoso bajo se encuentra dominado en su estrata de mayor altura, principalmente por Berberis ilicifolia (michay negro) y Escallonia rosea (ñipa) con alturas de hasta 3 m., y cubrimientos que pueden alcanzar un 25 %; otras especies frecuentes y que regularmente alternan dominancia en este estrato son Gaultheria phillyreifolia (chaura) y Ribes magellanicum (Zarzaparrilla). Además se presenta otra estrata arbustiva más baja de hasta 50 cm., dominada por Lebetanthus myrsinites, con cubrimientos que alcanzan hasta un 50 %.

El tipo biológico herbáceo se desarrolla como un cubre suelo, incluyendo troncos de árboles caídos, que no supera los 20 cm., de altura y que por lo general presenta niveles de cubrimiento vegetacional de entre un 70 y 100 %, en el que alternan dominancia algunas especies vasculares, principalmente helechos como Hymenophyllum secundum e H. seselifolium, con algunas especies no vasculares, dentro de las cuales destacan por su abundancia las hepáticas Schistochila lamellata, Gackstroemia magellanica, Riccardia prehensilis y Plagiochila spp. Otras especies frecuentes en este estrato, pero que escasamente logran ser dominantes son Gunnera magellanica (nalca chica), Luzuriaga marginata (quilineja) e Hypopterigium arbuscula (musgo paraguas).

Con respecto al nivel de regeneración de N. betuloides, se observó que ésta es baja, presentando estructuras arbóreas bastante simples de una o dos cohortes etáreas, con altos niveles de cubrimientos de sus doseles, que impiden la entrada de luz necesaria para el establecimiento de plántulas, presentando una baja a nula densidad de regeneración. Lo anterior concuerda con Schlegel et al (1979), y Pisano & Dimitri (1973) quienes aseveran que en bosques ubicados en terrenos más estables, con mayor desarrollo (Schlatter, 1979) y planos, se produce una menor frecuencia de caída de árboles, la regeneración tiene más dificultad para establecerse y es menos abundante producto de la menor luminosidad que ingresa al sotobosque. Sin embargo en situaciones en que el bosque ha sido devastado, principalmente por eventos naturales como derrumbes desde las laderas aledañas, el nivel de reclutamiento es elevado, contándose más de 100 plantas por m2 en el sector de orilla de camino en la ribera este de Laguna Caiquenes.